Técnicas de guía de ciegos en el monte

En 4botas.com a lo largo de los diferentes posts vamos indicando cómo nos coordinamos Sara y yo en cada caso para ir lo más cómodos y seguros posible. No obstante, conviene dar un repaso general a las cuatro diferentes técnicas de guiado que ponemos en práctica según sea el terreno. Vaya por delante que no somos expertos, pero tenemos experiencia de sobra como para haber sacado unas cuantas conclusiones. Ya verás como te resultan útiles y más sencillo de lo que crees. Prepara el rotu para subrayar lo importante. Vas a tener que hablar de esto mucho rato con tu guía.

Adaptar la técnica al terreno y mucha comunicación

La exigencia y la dificultad de coordinación siempre van a depender del terreno que pisas. Bajo tus botas está la clave para saber cómo os tenéis que coordinar tu guía y tú. No es lo mismo caminar por una carretera, bajar una ladera nevada, ascender por escalones irregulares o saltar un riachuelo… Por ello, es muy importante que entre vosotros haya mucha comunicación, que tú preguntes, que tu guía te informe de cómo es el terreno que viene inmediatamente y en función de ello y de vuestras propias sensaciones iréis eligiendo una técnica u otra para coordinaros la marcha. Aquí exponemos las que hemos practicado y las ordenamos de menor a mayor dificultad y exigencia de coordinación.

Con raquetas en la nieve: sin contacto físico

Es la forma de caminar más sencilla, cómoda y natural, tal vez por ello es la que a mí más me gusta. Se trata de que el guía vaya delante y tú a unos dos o tres pasos detrás.
Nosotros usamos esta técnica cuando vamos con las raquetas por la nieve. Por el simple sonido de los pasos le sigues a quien te precede. No obstante, siempre está bien que el guía te comente cómo va a ser el desnivel que tienes a media distancia. Como la nieve elimina lass irregularidades del terreno, no es necesario saber si hay piedras o escalones a no ser que sobresalgan de la superficie y en estos casos resulta muy fácil que tu guía las evite y tú por el sonido imites su trayectoria.Tienes las dos manos libres para ayudarte con un bastón de nieve en cada una. Esto te da mucho equilibrio, que ya de por sí es grande porque las raquetas son pies enormes con tacos en la suela que agarran un montón al suelo. Gracias a la libertad de movimientos, Sara se ha ganado algún bolazo de nieve que otro.Sólo hay que tener cuidado cuando te cruzas con esquiadores o grupos grandes, porque el ruido de los otros te puede desviar de la línea de guía. Cuando esto ocurra, lo mejor es avisar a tu compañero y quedarte quieto hasta que desaparezca el ruido interferencia. Saludas a los ruidos (personas) que pasen junto a ti y listo.

Aunque al principio te pueda dar un poco de vértigo ir suelto y fiarte del oído, la sensación es súper agradable y muy segura. 4botas hemos caminado de este modo incluso con ventiscas de nieve y el ruido de los pasos es tan audible que haría falta un huracán para que el viento te impidiera escucharlos.

Si tienes problemas de oído, el mejor modo de que te guíen es el del siguiente apartado.

Luis con raquetas siguiendo el sonido de mis pasos en la nieveCaminos fáciles, De la mano o unidos por un bastón corto

Así es como 4botas caminamos cuando los terrenos son fáciles; es decir, de suelo muy uniforme y sin piedras, ni escalones constantes e irregulares.  En este tipo de suelos es muy cómodo caminar. El palo que nos une o el simple gesto de ir cogidos de la mano nos aporta la información espacial y de marcha suficiente para acoplar el ritmo y poder ir hablando tranquilamente mientras Sara me describe el panorama.

Yo cojo el palo con mi mano izquierda ya que en la derecha llevo el bastón de monte (un telescópico convencional), y Sara lo hace con la derecha. De este modo vamos más abiertos ya que el palo que usamos no es muy largo. Si tuviera un metro, podríamos cogerlo los dos con la izquierda para ir justo detrás de ella. Pero nos apañamos bien así.

Cuando el camino es ancho, esta técnica te permite incluso ir marcando el ritmo tú ya que puedes ir algunos centímetros por delante de tu guía. Ya que recordemos que se usa en suelos fáciles y sin irregularidades constantes. Mola eso de ir primero.

En cambio si la senda es estrecha, también suele ser cómodo ir detrás tocando algún punto de la mochila del guía sin frenarle ni perderle. Se trata de ir percibiendo el desnivel y de acoplar el ritmo de la marcha.

En esta técnica es importante hablar cuando haya alguna irregularidad en el suelo. El guía debe avisar justo antes de llegar a ella. Por ejemplo, “Ojo que en tres pasos hay un escalón hacia arriba… Ahora”. Es necesario porque al ser el camino fácil, la marcha tiende a acelerarse y la atención se relaja.

Sombra de Luis y Sara unidos por un pequeño bastón, que les sirve de guíaCaminos difíciles: Agarrando el codo del guía.

Esta es una técnica que aplicamos en terrenos más complicados. Desde caminos con mucho desnivel, hasta terrenos con piso irregular, escalones, piedras, sendas muy estrechas con obstáculos laterales o caídas a ambos lados. Se trata de ir muy seguro y de percibir en el movimiento del guía todas las irregularidades del terreno.

El brazo del guía ha de estar relajado ya que así transmite mucho mejor el movimiento del cuerpo, y se evitan contracturas ya que podemos estar caminando de este modo durante muchas horas en un día. Un truco que relaja el brazo es que el guía lleve la mano derecha metida en el bolsillo del pantalón. La persona ciega lo agarra a la altura del codo y con cuidado (basta con notarlo en la mano pero sin ni siquiera apretar).

Con esta técnica, la comunicación gestual está asegurada pero la verbal es también muy necesaria ya que lo complicado del terreno puede exigir explicaciones de palabra. Por ejemplo, “Ahora viene un escalón muy grande hacia abajo, medio metro o así… Ahora”.

Luis agarra el brazo de Sara que le sirve de guia de movimientos. En el otro brazo se ayuda de un bastón.

Cuando vamos tres personas: Técnica de la barra.

Probablemente esta sea la forma más segura y cómoda de que un ciego camine en el monte en todo tipo de terrenos con dificultad. 4botas la hemos usado sólo una vez en Ordesa para salvar el tramo de las gradas de Soaso, un tramo de escalones irregulares en una senda estrecha que zigzaguea con giros de 180 grados. Nos la enseñó Jabi de la empresa Handixtreme, de quienes hablaremos en este blog más pronto que tarde.

La barra tiene unos tres metros de largo (suelen ser pértigas telescópicas). Lo ideal es que tú te pongas en medio y tus compañeros uno en cada extremo. SE agarra con la mano izquierda y muy cerca de la cadera. La  barra te da toda la información que necesitas para caminar. . El de adelante te aporta la información del desnivel a subir o bajar y los giros. El de atrás te ayuda a esquivar los molestos pedruscos que siempre están en medio moviendo la barra hacia el lado al que tienes que desplazarte.

Puede parecer complicado, pero es súper sencillo y permite, tras unas primeras experiencias donde se pule la coordinación del trío, que vayas rápido, seguro y muy poco pendiente del suelo, con lo que el disfrute y el deporte están garantizados.

Esta es la técnica que usan los ciegos que hacen carreras de montaña. Con esto te digo todo.

¡Ah, importante! Lo más recomendable es que si te acompañan dos personas videntes, el más experimentado en guiarte vaya detrás de ti, ya que es más complicado mover la barra para que así puedas evitar tú las irregularidades.

Conclusiones: comodidad y seguridad

Aquí os hemos dejado las cuatro técnicas que usamos en 4botas pero puede haber otras que tú pongas en marcha o que te hayan contado (por cierto que estaremos encantados de que nos las comentes y ampliamos el post con tus aportaciones), ya que cada maestrillo tiene su librillo y lo que a uno le va bien, a otro no tanto.

Lo realmente importante es que tanto tú como tu guía vayáis cómodos y seguros, transmitiéndoos la información y las sensaciones de modo que las caminatas sean agradables y podáis disfrutar del deporte y de la naturaleza.

Por último, me gustaría recalcar que como todo trabajo en equipo, además de comunicación, hay que saber ponerse en el lugar del otro y hacerle su labor más fácil. El guía es guía, no una máquina y también puede equivocarse al dar una instrucción. Por ello, hay que ser comprensivo si la piedra con la que nos hemos tropezado estaba a la derecha y no a la izquierda o si las ramas que me han acariciado la frente con un espino han llegado sin avisar.

Haremos un post centrado en el trabajo en equipo entre el guía y el guiado, sin duda, algo tan importante como el material que llevemos o la elección de la ruta.

 

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