Excursión al Nacedero del río Urederra (Navarra)

El parque fluvial nacedero del Urederra es un rincón sacado  de un cuento de hadas. La Naturaleza es tan exuberante en todo este paraje que las personas ciegas somos capaces de disfrutarlo intensamente. El fragor de las múltiples cascadas y sus nubes de agua en suspensión humedeciendo el bosque, la piel rugosa y abierta de hayas y robles centenarios, el canto incesante de las aves… todo se percibe y es inolvidable pararse a escuchar, a tocar, a sentir. La explosión de colores del agua y las hojas, de los troncos y las sombras, del cielo y las rocas, también está ahí; y con ayuda de algo de imaginación y de una voz amiga podemos llegar a verla. ¿Te vienes?

Imagen del río Urederra entre un precioso bosque.

 

¿Cómo llegar al inicio?

El punto de partida está en el pueblo de Baquedano, a unos 22 kilómetros  de Estella. Para llegar desde Pamplona, tenemos que ir a Estella por la autovía A12 y una vez aquí, dirección Vitoria/Gasteiz y tomar el desvío a Zudaire. En Barindano, a 17 kilómetros de Estella, tomar a la derecha el desvío de Baquedano.

Al entrar en Baquedano, dejamos el coche en un parking perfectamente habilitado y pagamos los dos euros de rigor. El personal del parking nos puede dar planos e información. No está adaptada. Nos ponemos en marcha.

Por la vía principal del pueblo, tras una curva cerrada a la derecha y con una buena pendiente, Sara me indica que a nuestra izquierda hay un antiguo lavadero, oigo el agua de su fuente. Lo pasamos y en seguida sale una calle hacia la izquierda que sube por encima del frontón. Tras andar unos diez minutos y pasar por delante del bar restaurante (donde a la vuelta nos tomaremos un café), llegamos a una cancela metálica que debemos abrir y cerrar a nuestra espalda. La cancela es estrecha e impide que por ejemplo pase una silla de ruedas. Todo la excursión, excepto algún tramo de rocas y piedras más complicadas, lo hacemos unidos por un pequeño palo (de unos 40 centímetros). Suficiente ayuda para tener la información de desnivel y ritmo.

Ya fuera del pueblo. El camino es una pista de tierra compactada en la que se suelen formar grandes charcos pero sobre la que se camina muy bien. Al fondo tenemos las paredes rocosas de la sierra de urbasa hacia las que nos encaminamos. De pronto nos topamos con la primera decisión del día. El camino se bifurca en dos que luego se volverán a unir. ¿Pero por cual seguimos?

La opción izquierda es la elegida por la mayoría de excursionistas pues baja hasta el cauce del río para remontarlo por su margen izquierda en una entretenida ascensión por un sendero de enorme belleza.  La opción derecha nos  lleva en menos tiempo al nacedero del río. Es un sendero más constante en su subida y más relajado para nuestra marcha porque en él al principio no nos encontramos con regatas para salvar ni escalones naturales de piedra por los que subir o  bajar.

Tomamos el camino de la izquierda, nos gusta lo intenso

La pista baja y da algunas curvas cerradas. En seguida oímos el río a nuestra izquierda. Algo lejano de momento pero se percibe ruidoso. Tras unos minutos, pasamos por los paneles informativos del parque natural. Es interesante leerlos aunque no están adaptados ni en braille ni en sonoro. La voz de Sara los lee gustosa, yo escucho más gustoso aún.

Reiniciamos la marcha y enseguida nos internamos en el frondoso hayedo. El piso ahora es más irregular y la pista de tierra compactada se ha transformado en una senda más estrecha pero muy transitable. El río ahora está más cerca y se oye más. Tenemos que vadear algunas regatas con ayuda del bastón y piedras estratégicamente colocadas que nos ayudan a dar un paso y ¡ya  estamos al otro lado!

A lo largo de todo el trayecto vamos a tener que cruzar sin puentes una media docena de regatas que lógicamente cuanto menos lluvioso haya estado el clima los días previos, más fácil nos va a resultar  la marcha. Por ello en otoño e invierno es mejor no hacer esta excursión. Son regatas fáciles que niños y personas mayores vadean sin dificultad, pero en las que nosotros tenemos que estar concentrados y bien asesorados. Si no, como mucho nos mojamos un pie hasta media pantorrilla. No hay peligro.

Vista desde una barandilla de saltos de agua del río.

Cascadas y barandillas de madera

A lo largo de todo el recorrido vamos a tener la opción de disfrutar de varias cascadas que el Urederra forma por los escalones naturales  que su caprichoso cauce va  dibujando en el bosque. En las primeras cascadas podemos notar cómo el agua en suspensión te moja la cara (fresquito rico) . En alguna de las del final vamos a poder incluso tocar sin riesgo el agua del remanso.

Seguimos subiendo por los vericuetos del camino, e incluso en bastantes tramos de escalones naturales me puedo ayudar, además del bastón, de barandillas de madera que me complementan perfectamente la  guía de Sara.

Pendiente pronunciada tras un puente de cemento. Llegamos a un puente de cemento que salva una regata especialmente ancha y profunda. Tras él hay un tramo de gran desnivel. Vamos con cuidado porque el suelo está resbaladizo y cubierto de piedras, hierba y barro. Una vez superada esta rampa. Nos encontramos con un puente de madera sobre una cascada. Nos paramos a sentir el fragor y la frescura del agua  que nos rodea totalmente. Estamos en el bosque sobre un enorme torrente de agua salvaje y poderoso. A nuestra izquierda según cruzamos el río, notamos la caída del río y la apertura del bosque rodeando una poza.

Cascada de agua que cae a una poza

A partir de aquí se hace aún más importante la coordinación con Sara ya que el terreno es más empinado e irregular. Guardamos el palo testigo que nos sirve para coordinarnos y le tomo del codo derecho. Ello me va a permitir ir más cerca y notar sus movimientos para subir, bajar o esquivar piedras. Con este cambio, el bastón, comunicación y paciencia no hay mayor problema. Si las cosas se complican un poco y advertimos que viene gente detrás, nos hacemos a un lado para que nos adelanten y así vamos más tranquilos y a nuestro paso.

Tras una zona de rocas por las que se puede subir sin prisa pero sin riesgo, llegamos al gran salto de agua de unos 30 metros de altura, justo debajo del farallón rocoso en forma de medio círculo llamado el Balcón de Pilatos. Hemos llegado al destino en unos 90  minutos. El nacedero del río Urederra, uno de los lugares más espectaculares de la geografía Navarra, ha sido conquistado por 4botas.

Inicio del nacedero y vista desde abajo de la sierra de Urbasa

Descanso y almuerzo en buena compañía

En este paraje privilegiado es muy raro estar solos, siempre hay excursionistas dando cuenta de un bocata y una bota de vino. Pero si no los hubiera, cuidado con lo que hacemos y decimos. Decenas de ojos y oidos lo escudriñan todo desde la espesura del bosque. Duendes y hadas nos observan curiosos. Sara me dice que los ve por todas partes. Yo, por supuesto, lo creo.

La vuelta: despacio y clavando el bastón en la tierra siempre húmeda. No tengas prisa. No pienses que el enorme salto de agua que tienes detrás, en realidad es la salida natural del acuífero subterráneo de la sierra de Urbasa, más de 175 kilómetros cuadrados de agua contenidos a 300 metros sobre tu cabeza y esperando a alcanzarte.

FICHA DE LA EXCURSIÓN: Nacimiento del río Urederra

  • Distancia aproximada: 6 kilómetros.
  • Desnivel: 50 metros.
  • Duración ida y vuelta: 3 horas.
  • Exigencia física: baja.
  • Nivel de coordinación con guía: Bajo y medio en algunos tramos.
  • Material necesario: botas con buen agarre y con sujeción de tobillos, palo o testigo corto para ir unidos y bastón telescópico.
  • Temporada más recomendable: De mayo a septiembre.
  • Principal dificultad: Las varias regatas que hay que vadear, y lo irregular y resbaladizo del piso en algunos tramos.
  • Tener en cuenta: Cuanto menos lluvioso haya estado el clima en los días previos, mejor.

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