En tándem y canoa por la Senda del Oso. Asturias

La Senda del Oso es una antigua vía férrea asturiana a la que le han quitado los raíles y preparado el pavimento para el disfrute de todos los que se animen a recorrer los 70 kilómetros que tiene ya sea andando o en bicicleta. La senda, en forma de “y” griega, transcurre por los valles de los ríos Trubia y Teverga, discurre entre prados y pueblos, se adentra en bosques y en pequeños desfiladeros,  y, pese a que en algunos tramos cruza carreteras, ofrece la sensación de estar en contacto con una naturaleza verde y muy sugerente, perfecta para practicar tres deportes totalmente accesibles para ciegos y sin peligro alguno: el ciclismo, el senderismo y el remo en canoa.

 Panorámica de la zona de la Senda del oso. Formación rocosa que se ve al fono rodeado de verdes praderas y zonas de árboles. Con un cielo despejado con pequeños trazos de nubes.

4botas estuvimos en agosto disfrutando de 2 jornadas de tándem totalmente recomendables para personas ciegas que quieran practicar deporte en un entorno bello y tranquilo, lleno de sorpresas agradables y rincones muy acogedores. Ponte el casco y vente con nosotros a conocer esta alternativa en el corazón de uno de los valles mineros asturianos. Uno, dos y tres. ¡Vamos!

Dos jornadas en tándem desde Buyera

El inicio de nuestras dos excursiones fue el área recreativa de Bullera, uno de los accesos a la senda. Está ubicada en el kilómetro 12,3 de la carretera AS228, y equipada con parking, piscina, bar y las instalaciones de Deporventura, empresa de actividades de aventura que nos alquiló por 24 euros al día el tándem rojo (marca Sintra) que veis en las fotos.

Tándem de color rojo de la marca Sintra con el que recorrimos la Senda del Oso.

Una vez que nos acoplamos la altura de los sillines, nos colocamos los cascos  y nos dimos una vuelta de sincronización entre Sara, el tándem y yo, subimos desmontados la cuesta que da acceso a la senda. Este acceso está en el kilómetro 5 de la senda que viene por la izquierda.

De Buyera a Entrago.

El primer día nos fuimos hasta Entrago, en el extremo del brazo derecho de la Y griega. Desde Buyera son 17 kilómetros de suave ascenso que no presentan dificultad alguna. Las únicas incomodidades fueron que pasamos por tres veces la carretera (conviene bajarse del tándem) y por varios túneles (uno de ellos mal iluminado, a bajarse también). Por lo demás, todo fue disfrute. Bosques, desfiladeros (el de Entrrepeñas y Valdecerezales),  y un par de puentes sobre el río que hicieron las delicias del lado más fotógrafo de Sara.

Desfiladero escavado en la roca que atravesamos antes de adentrarnos en uno de los túneles más largos del camino.

 Desfiladero y entrada a uno de los túneles de la senda. Se aprecia la luz de la salida del mismo

Al llegar a Entrago (un par de horas después muy tranquis) nos aplicamos a unos bocatas de jamón y a una buena ración de agua porque no hay una sombra libre. Es interesante destacar que en este fotogénico pueblo enclavado entre laderas rocosas está el Palacio de Agüera (con bonitos jardines) y hay habilitada una zona de parking de caravanas y un miniedificio con aseos que no viene nada mal.

La vuelta es muy agradable porque es todo bajada y casi no tienes ni que pedalear. Conviene ir con la mano izquierda sobre el freno porque el tándem se lanza y puede ser peligroso ya que vienen senderistas y ciclistas subiendo. Tardamos una hora y media en bajar y se nos pasó volando.

Total, 4 horas, 34 kilómetros y el trasero tocado porque no tenemos costumbre de andar en bici.

De Buyera a Valdemurio a remar

Lago de Valdemurio donde nos relajamos con un paseo en canoa.

Dos días después (con el trasero recuperado) nos volvemos a subir al tándem y esta vez para ir hasta el embalse de Valdemurio. Tenemos por delante hora y media de bici yendo relajados durante los 11 kilómetros. Los primeros 6 son los mismos que la anterior excursión. Al llegar a Caranga, tomamos la vía de la izquierda (a la derecha vas a Entrago) y le damos a los pedales durante otros 5 kilómetros más. A partir de aquí la senda tiene más subidas y bajadas. Justo antes del embalse hay un repecho bastante durillo y si no andas muy hábil con los cambios, te puedes quedar clavado. Esto es precisamente lo que nos pasó a 4botas pero nos bajamos del tándem y listo.

Subidos de nuevo a la bici y con el orgullo intacto llegamos hasta el embalse y la zona que tienen de embarcadero y restaurante. Como la idea era alquilar una canoa doble, nos cambiamos en el pequeño vestuario que tienen en los servicios del bar y nos fuimos para el agua con el camarero que es quien se ocupa también de las canoas.

 Embarcadero de madera en el lago de Valdemurio. Al fondo del mismo están colocadas las canoas con las que vamos a remar

El embarcadero es muy cómodo ya que tiene un muelle de madera casi al nivel del agua que hace muy sencilla la maniobra de subirte a la canoa. Tras colocarnos los chalecos salvavidas y verificar que cojo bien el remo (tiene forma anatómica leve para la mano derecha), me subo yo delante y Sara detrás.

La técnica de la canoa con ciegos tiene alguna peculiaridad a tener en cuenta. Lo normal sería que yo me colocara detrás porque peso más que Sara, pero si lo hiciéramos así 1) nos resultaría mucho más difícil acoplar el ritmo de paladas –porque yo no veo su remo-, y 2) Sara no podría corregir el rumbo de la embarcación tan cómodamente como si se pone atrás. Por lo tanto, yo voy delante y ella detrás. Así se acopla a mi ritmo de remo y reorienta el rumbo como es preciso. (Alguna vez yo he ido detrás pero esto te obliga a ir cantando los movimientos de remo y al final es un poco rollo). También ayuda tener un remo que tenga alguna muesca para saber si lo estás agarrando bien y de forma simétrica con ambas manos. En este sentido, el material de la pala es diferente al del remo que las une, por lo que te sirve de referencia.

Una vez los dos en la canoa empezamos a remar y tras las típicas vueltas en círculo que todo principiante está obligado a dar por su inexperiencia, conseguimos remar en línea recta y nos adentramos en el embalse con cuidado de no irnos hacia la derecha ya que por allí al fondo está la presa que conviene evitar.

El de Valdemurio, es un lago artificial que tiene 50 años de existencia y mucha vida natural. Está encajado en un valle con montañas de imponentes paredes en las que se practica la escalada) y en él habitan muchas especies como los patos de la foto que nadaban tranquilos junto a un islote de frondosa vegetación. El encanto lo rompe la carretera cercana que lleva a Bárzana. Pero la experiencia de volver a subirnos a una canoa, el ejercicio que haces de brazos y espalda y las risas por salpicar de vez en cuando a Sara  merecen la pena en mitad de una tranquilidad que me imagino verde, gris y azul (agua con mucha vegetación,  roca y cielo).

Tras un par de horas en el agua, volvemos al embarcadero y la salida de la canoa es igualmente sencilla. Todo ha ido bien y nos merecemos un bocadillo (cada uno, claro). Nos lo zampamos bajo una gran sombra junto al agua. Después del merecido descanso, nos montamos de nuevo en la bici y en una hora estamos de vuelta en Buyera.

Otro tramo de senda que discurre por un desfiladero, donde vemos contraste de colores, gris de las rocas, verde de los árboles y un azul intenso del cielo despejado

Total, tres horas y media sobre la bici para 22 kilómetros, y un par de horas sobre la canoa. El trasero de nuevo tocado y los pectorales con agujetas.

Curiosidades de la zona

Sin duda lo más curioso y entrañable son los tres ejemplares de oso pardo que viven en un cercado junto a la senda (ubicado en Proaza a 1 kilómetro de Buyera). Nosotros los vimos tomando el sol y holgazaneando como debe ser. En la foto una de las dos hermanas (Paca o Tola) sentada con todo su descaro.

 Tola y Paca haciendo de las suyas. Holgazaneando y tomando un poco el sol.

Deporventura, te facilitan las cosas

Esta empresa es la que gestiona varios de los servicios de ocio que se pueden disfrutar en la senda del oso. Tienen una web bastante accesible y con la info de todos los servicios que dan. Nosotros alquilamos el tándem (24 euros al día) y la canoa (6 euros). Tienen más servicios como espeleología pero nunca habían hecho con ciegos. El personal fue súper amable y desde luego que es un placer hablar de ellos. Si vais por allí, seguro que os tratan de cine.

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