¿Cómo es el guía ideal de esquí alpino para ciegos?

Ahora que se acerca el inicio de la temporada de esquí en España, vamos a describirte los rasgos del guía ideal  de esquí alpino para ciegos. Ello te puede ayudar a elegir bien tu guía si te decides a probar con este reconfortante deporte. El perfil no es cosa de 4botas, sino que lo extractamos del libro “ESQUÍ ALPINO PARA PERSONAS CIEGAS Y DEFICIENTES VISUALES”, de Pau Serracanta i Marcet.

Este autor –al que le estamos muy agradecidos en 4botas por su valiosísimo manual-sabe de lo que habla, no en vano fue esquiador de primer nivel y guía de ciegos durante 5 años antes de publicar este libro en 1998. La obra, editada por la ONCE (y descargable en www.once.es) es obligatoria para todos los que nos hemos interesado por el esquí para ciegos. Ya seamos los propios ciegos o nuestros guías, este libro hay que tenerlo siempre a mano cuando se acerca la temporada blanca ya que recoge toda la información interesante que puedas necesitar sobre este emocionante deporte. Obviamente puede ser que algunos datos no estén actualizados (la edición que yo manejo tiene 14 años), pero el análisis que hace del esquí en tándem es tan completo, que nunca se quedará desfasado.

Cualidades del guía ideal.

En 4botas extractaremos algunas partes en sucesivos post. Aquí va la primera, un homenaje a los guías, esas personas que hacen posible que la nieve sea un elemento sobre el que los ciegos nos sentimos velozmente libres. Oihana, Raquel y Jabi, va especialmente por vosotros.

Luis esquiando y su guía situado a un metro detrás de él. Por indicación del guía Luis lleva los bastones en horizontal agarrados como si fueran un manillar, de este modo, corrige su posición sobre los esquies

En el apartado, 7.1.B. Variables que definen el perfil del guía, el autor detalla el perfil ideal:

“Empezando por la edad, es importante que ésta sea correlativa a la madurez y responsabilidad. La edad mínima se puede fijar en dieciocho años. Además, hay otras variables que vienen ligadas con la edad, como puede ser el nivel técnico. Si se trata de una persona muy joven, quizás no ha esquiado el mínimo de años imprescindible para acreditar un nivel técnico óptimo. Este nivel técnico óptimo lo podríamos definir en nivel de turismo alto, siendo capaz de esquiar en cualquier tipo de pendiente y nieve, sin excesivos problemas. Es importante que el guía tenga una soltura total con unos esquís en los pies.

“Otro elemento a tener en cuenta para la elección del guía es la disponibilidad de éste para invertir su tiempo libre, para ayudar y compartir una actividad recreativa con la persona ciega o deficiente visual, con capacidad de comunicación de la que se pueda derivar una buena relación de compañerismo.

“También es importante tener la capacidad para desarrollar un código de comunicación durante el descenso, que sirva para que realmente el guía actúe como los ojos del esquiador ciego.

En definitiva, estos son los adjetivos que definirían al guía “10”: observador, comprensivo, paciente, previsor, de mentalidad abierta, realista, atrevido, decidido, seguro, convincente, tranquilo, modesto, sin afán de grandes protagonismos y animador. Insisto en que encontrar un guía que cumpla todas estas cualidades es muy difícil, pero sí que es imprescindible que cumpla con numerosas de las características enumeradas”.

Como veis, Pau Serracanta i Marcet sabe de lo que habla y lo tiene claro. Para mí no se puede hacer mejor resumen de las cualidades que ha de tener un guía. Yo he tenido varios en los últimos 4 años y sé que este deporte puede ser maravilloso cuanto más se acerque el guía al perfil ideal. Aunque, obviamente, la persona con deficiencia visual también cuenta en el grado de disfrute. Así que en el próximo post toca hablar de nosotros.

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